Fue un amanecer muy raro, vi mucho movimiento en el hospital UDABOL, aclaro, dormí acompañando a mi madre.
La noche anterior, mi abogado el Dr. Jerjes Justiniano, me indicó que allanarían mi casa, la casa de mis padres y LemonCity, y debo aclarar por tanta habladuría que él había tomado conocimiento de esa situación, producto del sistema Justicia Libre 1 del Ministerio Publico, el cual tiene acceso por intermedio de mi ciudadanía digital.
La casa de mis padres, personas de bien con propiedades y campo, adquiridos por esfuerzos y herencias, tienen esta casa desde el año, aproximadamente, 1958, como «Guapilo» desde el año 1962 y con papeles de más de 100 años.
LemonCity, mi negocio familiar, como mi casa, data desde el año 1998 y 1995 respectivamente.
Puedo indicar que todos mis bienes declarados en la Contraloría, ya que recién empecé a trabajar en la función pública desde el año 2005.
Pido se investigue cómo Johnny Fernández con sentencia condenatoria de más de 50 millones de deuda al Estado, pudo ser candidato y puede con su plan macabro “Plan Tiburón” hacer tanto daño.
Se metieron con mis hermanos/as, allanaron mi casa, la de mis padres y solo pedí por teléfono al personal que colabore con todo.
Estos momentos son absolutamente políticos y mediáticos, donde la presunción de inocencia no existe y se sentencia a la gente sin asco y sin ningún derecho a nada.
Quiero aclarar, en mis años de concejala, no tuvimos ningún pacto con el MAS, solo una relación de coordinación entre entes del Estado.
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Sí tuvimos un acuerdo con la UCS, con la presencia de Freddy Teodovich, Juan Subirana, Carlos Subirana Gianella, Romel Porcel y mi persona, en la casa de Johnny Fernández y firmamos este acuerdo de gobernabilidad.
Unos días antes Juan Subirana, en mi casa, me pidió la presidencia y cambiar el reglamento del Concejo, situación que fue rechazada.
Esa noche el acuerdo fue por cuotas de poder y pegas (gente que trabaje y que no sea sinvergüenza). Lo cuento por tanta mentira e hipocresía de esta gente.
En medio de mis tormentos con mi padre Hugo Sosa Vaca y mi tío Horacio Sosa Vaca, ambos en terapia intensiva, subo a la habitación y me comunican la orden de aprehensión y que supuestamente huí del país. Esta acción reprochable por crear esta crisis de amenaza de fuga, es todo un plan de crear más caos y seguir con tanta maldad.
Me pasó lo lógico, me descompensé por el impacto, se subió mi presión y después de verificar con el médico forense de la Fiscalía fui trasladada aprehendida a la Fiscalía (21:00).
Nueve horas después debo indicar el buen trato de la Policía Boliviana, como asimismo, no puedo indicar lo mismo de la Fiscalía. Declaré hasta las 4:00 am y me recosté en un sillón.
Lo que más me llamó la atención es que en los siete cuerpos de la investigación no había ningún listado de ítems fantasmas, y lo peor, recién lo conocía mi abogado.
Angélica Sosa
Fuente: Detrás de la Verdad
