Cada que alguien utiliza el facilón, anticuado y sobreutilizado término de “capitalismo salvaje”, dejo de escucharlo o leerlo. Demasiado eufemismo progre. Las cosas hay que llamarlas por su nombre, sin complejos.
Cada que alguien utiliza el facilón, anticuado y sobreutilizado término de “capitalismo salvaje”, dejo de escucharlo o leerlo. Demasiado eufemismo progre. Las cosas hay que llamarlas por su nombre, sin complejos.