MUCHO MARIO… Y ante la enorme lista qué no terminaba, me dio sueño y me dormí … Y cl…

MUCHO
MARIO…

Y ante la enorme lista qué no terminaba, me dio sueño y me dormí …
Y claro…
Él seguía dándome nombres y apodos de quienes fueron sus amores ochenteros.
Los conociditos y los otros.
Extensa la listita.
Varios del colegio particular, ese qué estaba más allasingo y nos recordaba a América Latina.
Y bueno.
Otro día les doy esos nombres.
😉

El ESCRIBIDOR.



Fuente: Párraga Jose – El ESCRIBIDOR