Gloria y fuego, ahora

Dice Sabato que si existen el cielo y el infierno deben ser dos establecimientos con poblaciones muy inesperadas.

Parece que la idea puede ser una esperanza o una amenaza para cualquiera.

En todo caso, decidí conversar al respecto con José María Barbieri.



(Yo) ¿Usted cree que las poblaciones del cielo y del infierno son impredecibles?

(José María) Bueno, esa es una ironía oportuna de Sabato… Inclusive puede asustar a quien no ha renunciado a pensar, pero no al rebaño, desde luego… Sin embargo, él no creía en esas desproporciones…

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(Yo) ¿En qué contexto lo plantea?

(José María) En un diálogo con Borges, en el que antes dice lo siguiente: “Recordemos las cosas feroces que se hicieron a nombre del Evangelio. Y las atrocidades que hizo Stalin en nombre del Manifiesto Comunista”

Como puede ver, su ironía no descuida las utopías revolucionarias, que son versiones candentes del infierno en la tierra…

(Yo) ¿Por qué dice usted “desproporciones”?

(José María) Bueno, en esa parte del diálogo, Borges insinúa que el sufrimiento eterno despierta su interés porque pertenece a la literatura fantástica…

(Yo) ¿Y usted qué piensa del cielo y del infierno?

(José María) Presiento que en la Creación debe haber alguna forma de equilibrio, ya sea que provenga de la inercia material o del talento divino… Y no es fácil imaginar una forma de equilibrio que esté lejos de la austeridad y cerca de la desmesura…

(Yo) Entonces…

(José María) Entonces, no estoy de acuerdo con los insomnios que no acaban, ya sean de gloria o ya sean de fuego. Creo en la austeridad de dejar que el alma duerma sin interferencias, luego de haber agotado los cielos y los infiernos de la vida.

#Borges
#Sábato
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Fuente: Roberto Barbery Anaya.