Dos páginas distintas. Como escritas en dos momentos diferentes. Dos tipos de tinta. Letras diferentes. Quizá las de la segunda página más cargadas de tensión y nervios.
La despedida de hijas, padres, amigos, pareja y “hermanos”.
Y el final cargado de simbolismo, con la descripción de la noche “sábado lluvioso”, seguida por unos puntos suspensivos que se caen al vacío.
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
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