Nacido para ser grande. Y mide 1.70.

Julián Alvarez, campeón de la Champions, campeón del mundo, empezando su carrera.

Un témpano a la hora de definir, un francotirador a la hora de disparar, si le toca hacer banco no pierde la paciencia y en cuanto ingresa a la cancha desata su avidez de gol y la transforma en grito con todos.



Nacido con talento, con sacrificio y con estrella, nacido para ser grande.

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Fuente: Pepe Pomacusi Periodista