Caso Colegio Alemán.

 

 

Se ha desatado una competencia no sana, dañina y peligrosa en la ciudad:



1. A ver quién da más nombres de los supuestos abusadores (sin pruebas obviamente).

2. A ver quién se muestra más solidario con la familia afectada, así sea identificando al niño víctima con un dibujo de él.

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3. A ver quién revela detalles más morbosos de cómo ocurrieron los abusos.

He estado entre los primeros en exigir justicia, abiertamente. Justicia para el niño víctima y ningún privilegio para sus abusadores.

Pero me bajo de esta carrera de irresponsabilidades:

1. No identificaré a los abusadores hasta que las autoridades competentes no lo hagan. Entiendo que lo harán cuando tengan pruebas, los citen, den sus nombres y sus edades. No conozco a ninguno de los 5 identificados en redes sociales ni a sus familias, no los público porque hacerlo sin pruebas es irresponsable y si no fueran ellos o alguno de ellos se les está haciendo un daño enorme que hasta puede empujarlos a una tragedia. Ya tenemos una víctima, necesitamos justicia, no nuevas víctimas.

2. Sé el nombre del niño víctima desde el primer día que se supo del caso. No verán nunca su nombre en mi página. Ni subiré un póster que lo identifica para expresar mi solidaridad a su familia, que es una familia amiga muy querida.

3. Tengo el informe sicológico en el que se detalla cómo fueron los abusos desde el primer día. No verán nunca esos detalles publicados en mi página.

Me bajo de esta carrera alocada, irresponsable, dañina y peligrosa en la ha ingresado la ciudad.

Exijo justicia, con la misma fuerza del primer día, cuando solo (el único medio tocando el tema) exigí justicia y ningún privilegio para nadie.

Seguiré así hasta que se dé con los abusadores, se los castigue y se garantice la seguridad del niño víctima.

Detalles escabrosos busquen en otros lados, por favor.

Este caso nos ha desnudado como una sociedad aún inmadura para abordar situaciones tan dolorosas como las que ha planteado este caso del Colegio Alemán.

Reflexionemos todos. Podemos hacerlo mejor.

Fuente: Pepe Pomacusi Periodista