Los encantos de Sucre. Están por todas partes. Museos, templos, palacios y callecitas encantadoras por aquí y por allá.
En esta imagen, de fondo, el Palacete del Guereo. Ahí encontramos sorprendentes tréboles de cuatro hojas (los de la buena suerte) y una obra arquitectónica diseñada por el suizo Antonio Camponovo a inicios del siglo XIX. Todo, en medio de una bella campiña francesa que te invita a un disfrutar de un delicioso café o un buen vino.
Sucre, la capital de Bolivia, te seduce y te enamora.
Claudia Pinto Banegas
Julio C Suarez
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Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
