Con mi querido sobrino Fernando Rea, riendo juntos en Show de Mier. Para mí es siempre gra

Con mi querido sobrino Fernando Rea, riendo juntos en Show de Mier. Para mí es siempre gratificante e inspirador compartir con Fernando, él es el vivo testimonio de que siempre se puede en la vida, aunque la circunstancia sea la más adversa del mundo.

A Fernandito (así lo llamo), lo atropelló un vehículo cuando tenía 12 años.

Estuvo dos meses en terapia intensiva. Fue desahuciado por los médicos en Bolivia.



Fue llevado a España y fue desahuaciado por los médicos en España.

Nuestros signos de vitalidad y lucidez se miden en una escala que va del 1 al 15. Se llama la Escala de Glasgow. Fernandito estaba en 3 tras ser atropellado: no abría los ojos, no escuchaba, no hablaba, no se movía.

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A la cabeza de sus padres, mi hermana y su esposo, toda la familia unida luchó por Fernando.

Ya desahuaciado en España, se mantenían los esfuerzos por su vida y por su estado. Rendirse no era una opción. Los médicos habían dicho “no se puede”, la familia confiaba en el jefe de ellos: en Dios.

La lucha siguió un tiempo más en España. Allá seguía sin hablar, sin escuchar, sin moverse, ni sabíamos si veía.

Hasta que un día dio una señal. Primero abrió los ojos, después dio una señal de entender algo de lo que se le decía … hasta que reconoció a su mamá, mi hermana Bebita.

Fue increíble su proceso de volver a la vida: aprender de nuevo a hablar, aprender de nuevo a caminar. Fue un volver a nacer.

Por eso digo que para mí es siempre inspirador compartir con Fernando, creo que pocos han luchado en esta vida tanto como él. Y han ganado su batalla.

Meses después de ardua y paciente lucha, Fernando fue recuperando la lucidez plena, volvió a hablar, volvió a leer (todo tuvo que aprender de nuevo) y, lo más difícil, volvió a aprender a caminar.

Fue ganando una a una todas sus batallas. Volvió al colegio y salió bachiller. Ingreso a la universidad y se graduó con honores y nota de 100 en ingeniería comercial. Después hizo una maestría en marketing y un diplomado en marketing digital.

¿Su lucha terminó? Para nada. Tiene una disciplina férrea que lo lleva al gimnasio todos los días para mantener siempre vivos todos esos músculos que un día se durmieron.

Come sano, no consume alcohol, lee, aprende, se mete a cuanto curso puede. Sabe que costó despertar su mente y la mantiene siempre activa, aprendiendo siempre algo nuevo.

Amo a Fernandito, con todo mi ser, a veces me duele que el mundo le niegue algunas oportunidades que bien merece, pero él se encarga de vencer siempre todas las adversidades. Y lo hace sin perder nunca su sonrisa. No deja descansar nunca la bondad de su corazón, sabe que ese corazón un día estuvo a punto a apagarse y él lo mantiene latiendo siempre lleno de amor.

Fernandito, cómo nos reímos anoche con el sketch de la reunión de los inquilinos del condominio. Y con el otro, el del par de niños, la chica buena y el chico malo, malisisísimo 😅😂🤣.

Reír es siempre bueno. Hacerlo con un campeón de la vida como vos es lo mejor que me puede pasar 🙏🏽❤️.

Fuente: Pepe Pomacusi Periodista