Era el mejor cura de Santa Cruz. Partió Monseñor Nicolás Castellanos. Eligió vivir como pobre y ayudar a los pobres a vencer su pobreza.
En España lo nombraron obispo y le asignaron un castillo para que viviera. Renunció a eso. Y eligió ser un cura de a pie en un país del Tercer Mundo. Y se vino a Bolivia.
Se afincó en el medio de la pobreza del Plan Tres Mil. Y se puso a buscar fondos en Europa. Y los consiguió.
Construyó decenas de escuelas, decenas de comedores populares, el mejor teatro de Santa Cruz, una Ciudad de la Alegría, donde cobijaba a niños que necesitan ayuda para sobrevivir. Y construyó templos, creó una escuela sinfónica, una escuela de actores. Su vida fue un testimonio vivo de la experiencia de Dios en la tierra.
Fue un santo.
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Su casa tenía techo de motacú. Dormía en una cama de una plaza. Él mismo lavaba su ropa. Y siempre tenía una sonrisa. Conocerlo fue de las mejores cosas que me pasaron en la vida.
Adiós querido Monseñor Nicolás. Ya estás a la diestra del Padre. 🙏🏽
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
