Samaipata siempre es un encanto. Ningún derrumbe derrumba su buena vibra. Su energía. Su verde. Sus montañas.
Samaipata, siempre nuestro destino favorito. Ahí Nené tiene tiempo para mi. Y yo para ella. Samaipata siempre es especial.
Ahora, en carnaval, en Semana Santa, en el fin de semana largo del día del trabajo. En agosto. En septiembre. Cualquier fin de semana.
¿Por qué vas tanto a Samaipata?, me preguntan a veces.
Y para responder me acuerdo de una hermosa canción que dice “uno vuelve siempre, a los viejos sitios, donde amó la vida”.
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Y es así. En Samaipata uno ama la vida. En Samaipata uno recupera vida. Esa que a veces te quitan la prisa y los afanes de la ciudad.
Miren ese verde, esa luz, esas sonrisas. Eso es Samaipata.
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
