Casi un cabezazo. Rodrigo aprende a vivir sin Lara. A no necesitar ni su firma. Y apruéba

Casi un cabezazo. Rodrigo aprende a vivir sin Lara. A no necesitar ni su firma. Y apruéba la firma digital. Para viajar al exterior sin dejar a Lara como presidente. Sin dejarle su sillón y su bastón de mando a su ex aliado y ahora principal opositor.

Es una pena. El país votó por los dos. Y ellos se partieron demasiado pronto.

Lo suyo fue solo un polvo político exprés. Con güagua. Y sin amor.



Fuente: Pepe Pomacusi Periodista

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