Los gringos no son malos, el malo es Trump. Los gringos no apoyan la humillante, abusiva y violenta cacería de inmigrantes. Todo lo contrario, la rechazan. Protestan contra ella.
Protestan ciudadanos comunes, líderes empresariales, actores, artistas y pensadores.
Es un alivio constatar esto. Sería terrible que todos fueran como Trump: desalmados, destemplados, embriagados de poder y enceguecidos por la ambición.
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
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