Febrero de 2025. Posando con Rodrigo Paz, después de entrevistarlo durante casi una hora en la radio. Llegaba solito. Siempre amable y sonriente. Y dispuesto a responder todo.
A Rodrigo se lo veía lejos de la presidencia. Muy lejos. Lo entrevistábamos igual. Y largo, minutos y más minutos.
No lo invitaban a los debates. Ni a las grandes entrevistas.
Nos propusimos dejar que se muestre. Para intentar ponerle un poco de equilibrio a una campaña desigual en recursos. Y en nivel de exposición de los candidatos.
Rodrigo reclamaba que lo dejen participar. Que no lo invisiblicen. Que lo escuchen. Que lo dejen mostrarse.
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Después de una primera vuelta casi invisibilizado, las cosas cambiaron. Para la segunda vuelta empezaron a entrevistarlo un poco más. Y ya era apetecido para los debates.
Nunca fue el candidato de los grandes medios. Fue más candidatos de las redes.
Aprendió a inventarse en las redes, a partir de su celular. Contaba todo. Respondía todo. Sabía que cada segundo en los medios valía mucho.
Después de que ganó la presidencia (contra todo pronóstico) ya los que lo ignoraban, lo buscaban. Lo querían de invitado estrella.
Rodrigo se maneja con aplomo y sin excesos. Aparece lo justo. Hace más y habla menos.
Será bueno que mantenga la esencia que lo hizo ganador. Y que siga hablando. Hablar es también gobernar. Comunicar es gobernar. Es tender puentes. Es abrazar.
Rodrigo comunicar en condiciones adversas. Ahora todo tiene que resultar más fácil.
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
