Se están atrasando. Deben cambiarla. Ya nomás. De inmediato. No porque ella sea buena o mala.
• Sí deben cambiarla porque el país la ve masista (trabajó en el gobierno del MAS. Juraba levantando el puño izquierdo)
• Sí deben cambiarla porque su imagen le está haciendo daño al gobierno. La gente no quiere masistas gobernando. La gente votó diferente. Quiere otros rostros y otros nombres.
• Sí deben cambiarla porque es la directora general de la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Ella es el encargada de verificar la calidad de la gasolina y el diésel. Justo donde se denuncia que no hubo control.
• Sí deben cambiarla porque hay problemas con la carbonilla. La mala calidad de algunas gasolinas les está haciendo un hueco a las economías de muchas familias. Y la están culpando a ella, justa o injustamente. Pero la están acusando.
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• Sí deben cambiarla porque la mujer del César no solo debe ser honesta, sino que además debe parecerlo.
¿No la quieren cambiar? Bueno, en ese caso sólo resta desearles éxito y diversión en su masoquismo político y gerencial.
Avisan cuando no les quede otra que cambiarla porque la tormenta se avecina sobre sus cabezas.
No deben cambiarla por su capacidad o su incapacidad. No por su honestidad o deshonestidad.
No se está hablando de eso.
Se está hablando de poder. De política. De gestión de situaciones crisis.
Los adversarios del gobierno se
regodean con la carbonilla,
Con las dudas y con la lentitud de muchas decisiones.
Pueden aprovechar esta situación de crisis para terminar de aprender lo que les falta. Que tomar esta decisión les sirva para dar el salto y ponerse en modo pro.
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista



