Locura. Llegó Martins. Volvió un ídolo. Fueron a recibirlo. Mucha gente. Querían verlo, tocarlo, una selfie.
Marcelo vuelve por Oriente, por la
Selección, por Bolivia y por sus ganas de jugar un mundial.
Lo tiene bien merecido. Que le pase todo lo que sueña. Y que volvamos a un mundial.
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
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