El Alto no quiere saber de sus políticos. Nadie gana en El Alto. El primero apenas llega a 6.7% de intención de voto. El blanco, nulo e indecisos llegan al 56%.
Los alteños se casaron de sus políticos. Todos los decepcionaron. Ninguno los sacó del caos, la inseguridad, el atraso y la sensación de abandono.
Ningún político ilusiona a los alteños. Están esperando una figura diferente. Un perfil diferente.
El Alto quiere ir por su fuerza, por su orgullo, por su progreso. Los alteños quieren pasar del sufrimiento a la esperanza. Sus políticos se aplazan.
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Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
