Cuando no saber decir “disculpa, me equivoqué”, te pasa una factura muy cara
• El principio de la historia
Kiky cometió un exceso e hizo algo indebido e ilegal: usar la imagen de una persona (la mía) de manera inconsulta y con fines comerciales (para ganar dinero)
Si Kiky se disculpaba (uno) y aceptaba la exigencia de mostrar un gesto de solidaridad con los más necesitados (dos), el incidente se acababa en un día.
• Cómo se fue complicando Kiky.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Ante el pedido de 2.000 cuartos de pollo para los hogares de menores, Kiky ofreció 100 (cien).
Tardó seis días en mejorar “la oferta de los 100”. Y prometió 4.000 “cenas”.
Seis días. Esto significa que Kiky ha sido forzada a ser solidaria. No compartirá con los más necesitados por voluntad propia, lo hará ante su riesgo legal y el deterioro de su imagen, provocado por este incidente que hasta ahora maneja mal.
Las disculpas, el tema pendiente. Kiky creyó que aceptar ser solidaria a la fuerza le eximía de su responsabilidad de disculparse de manera seria y formal. Error, Kiky, la ley es clara.
Y al anunciar sus “cenas” (¿cuartos? ¿económicos? ¿fideos?) Kiky volvió a equivocarse escribiendo un post irónico, involucrando a nuevas personas en su humor desgastado y ya desprestigiado y complicando más su situación legal.
Dicen que las palabras más difíciles de pronunciar son “yo me equivoqué”. Para decirlas hay que ser capaz de tener hidalguía. Y vencer la soberbia.
Mostrarse como una empresa no solidaria (forzadamente solidaria) y soberbia (que no reconoce errores), daña la imagen y pasa factura.
• Cómo puede Kiky salir del fango
Kiky no ha podido manejar el incidente con lucidez, aplomo y madurez empresarial. Ha reaccionado atolondradamente. Y está tropezando repetidas veces con la misma piedra.
Kiky está deteriorando cada día más su imagen (aunque en su página borre mis comentarios y los de quienes le muestran su desencanto). Y la imagen es uno de los activos más importantes de una empresa.
Kiky terminará disculpándose. Ayer intentó convertir su post irónico e hiriente aumentando luego dos palabras: “disculpas públicas”. No es así Kiky, lucidez, urgente, basta de atolondramiento.
Y hoy se ven unas vallas con unas disculpas a algún Pepe y sin remitente. Su soberbia atolondra cada día más a Kiky.
Disculparse como debe le tomará a Kiky siete días o más. Al final, acabará disculpándose. Y sus disculpas serán como su solidaridad: forzadas. Eso no te hace bien, Kiky. Regálate un instante de lucidez.
Ante su sucesión de desaciertos provocada por este incidente, ayer sugerí a Kiky contratar algo que se llama “Asesoría de comunicación para situaciones de crisis”. La necesita. Con urgencia. Y hay varias empresas en el país que ofrecen ese servicio. Kiky puede dejar de enfrentar como un amateur una crisis provocada por un error propio. Busca gente que sepa, Kiky.
• Kiky, el balance
Kiky jamás imaginó que su publicidad con imagen no autorizada le hiciera vivir lo que está viviendo. Hasta ahora nunca había actuado con tanto nerviosismo, atolondramiento y error. Y le está saliendo caro. Más en imagen que en plata.
El desprestigio empresarial es duro: hoy le reclaman sus sabores, su exceso de condimentos, sus salsas, sus productos vencidos o en mal estado.
Y Kiky pudo evitarse este calvario. Y en lugar de tomarse seis días para aceptar ser solidaria y más de una semana para disculparse como debe, pudo hacer ambas cosas en horas.
Para hacerlo necesitaba ser una buena empresa. Este incidente la ha desnudado. No ha podido mostrarse como tal. Lo positivo es que, cuando caes tanto, solo te queda subir. Vamos Kiky, hora de mejorar!
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
