Thobisile Nkqeto, de Sudáfrica, siempre tiene algo para servirte y una sonrisa a mano. Me encanta esta energía de trabajo.
Thobisile pasa ocho meses lejos de casa y de su familia, subido en un barco gigante
que cada semana cambia a sus más de cinco mil huéspedes. Cambian los viajeros, no la sonrisa de este hombre.La parte humana de los cruceros. Te enseña. Y te deja agradecido. Que la vida te recompense con un premio más grande que tu sonrisa, Thobisile.
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Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
