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¡ DE LA MIOPÍA A LA ESTUPIDEZ !
Que duro es ver, que un hijo de vecino franco parlante, con aires de emprendedor gracias a su aplicación, haya encontrado un país donde el 48% de los bolivianos no lee ni un solo libro en un año (según datos de «El Deber»).
Como resultado, ha hallado el lugar perfecto para sembrar y ahondar más la discordia entre estos ciudadanos. En los últimos 50 años, hemos intentado salir de la clasificación mundial que nos trata como si fuéramos una raza ligeramente superior al eslabón perdido, pero nuestros líderes (todos mediocres) y sus planes de gobierno no han contribuido mucho a ese esfuerzo que el de EDUCARNOS.
Por lo tanto, cuando aparece alguien como este francés, los ciudadanos tenemos que expresar nuestro descontento, ya que los guardianes del estado y la sociedad brillan por su divina y ausente presencia.
Este parece ser un momento oportuno y adecuado para abordar un tema más irritante, que desafortunadamente el 99% de la población boliviana desconoce.
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En el libro de Gerardo Irusta, «Espionaje y servicios secretos en Bolivia 1930-1980», se revelan dos datos importantes que no nos enseñaron en la escuela y que hasta la fecha ningún gobierno, y mucho menos la «Inteligencia Militar boliviana» (un verdadero oxímoron), ha compartido con la sociedad. Desde la década de los años 30, Bolivia ha estado inmersa en una guerra psicológica financiada y alentada por nuestros «hermanos vecinos» de Argentina, Paraguay, Chile, Perú y Brasil.
Esta guerra ha creado una aparente lucha interminable entre CAMBAS Y COLLAS, fomentada con el tiempo por periodistas, políticos y, por ende, ciudadanos. Todos ellos, simplemente demostrando las estadísticas en este país donde, con o sin dinero, la gente apenas lee.
Esta vaina comenzó en 1927 con un boliviano llamado Gustavo Navarro, alias «Tristán Marof» (para variar, de izquierda), quien fue financiado por el gobierno chileno. Marof formó un grupo llamado Sociedad República del Kollasuyo con el dinero de los chilenos, y su centro de operaciones estaba en Argentina.
Después de la guerra del Chaco, el embajador paraguayo que por lo visto no era un pelambaibas, en Argentina vio que la guerra psicológica chilena estaba dando resultado con Marof en el lado andino de nuestra patria. Contrato con dineros de los pata pilas paraguayos y morlacos de los gauchos argentinos a Enrique de Gandía, un historiador semi talentoso de esa época con problemas económicos, para que, con todo pagado, pasara varios meses en Santa Cruz y La Paz inventando una historia basada en hechos históricos.
Este relato, financiado por Paraguay y Argentina, se titula «Historia de Santa Cruz de la Sierra, Una Nueva República en Sudamérica». El gobierno paraguayo se encargó de distribuir este libro abundantemente en Santa Cruz y el Beni a través de agentes paraguayos, con la esperanza de que provocara un movimiento separatista en el país.
La benevolencia proverbial del pueblo boliviano permitió que un personaje tan infame como Gandía, años antes de la publicación de su libro, se radicara en nuestra patria para convertirse en un instrumento de infección de las mentes bolivianas. Esto sigue la estrategia de guerra psicológica para la desmembración de la República de Bolivia, alentada y financiada por nuestros vecinos.
Hoy en día, Bolivia es víctima de la tesis de «protectorados» desarrollada por otras naciones. Permitimos que este francés de pacotilla se aproveche de la ignorancia de las mayorías dirigidas por tuertos para obtener beneficios económicos a expensas del fomento del odio entre bolivianos.
Lo peor de todo, al igual que en la década de los años 30, somos víctimas de una guerra psicológica de largo aliento debido a nuestra ignorancia. Las naciones se mueven a otra velocidad en el tiempo, con el verdadero objetivo de desmembrar la nación y absorber su territorio.
Ayer fue Marof, luego Gandía, y ahora Alexis Dessard. Y el Estado, bien gracias
. ¿Nadie protege la integridad y paz social de la ciudadanía boliviana? ¿Sabes por qué? ¡¡¡PORQUE AHÍ, NO HAY PLATA PARA ROBAR!!! En seis años, cumpliremos 100 años de esta guerra que poco a poco va dando resultados. Cambas y Collas en una lucha sin sentido, simplemente porque NO LEEN.
Fuente: Mauricio Porras Periodista
