LA GRAN SANTA CRUZ LE HA QUEDADO DEMASIADO GRANDE A SUS PEQUEÑOS LÍDERES

El reemplazo de Luis Fernando Camacho, por orden judicial, por su sublevado vicegobernador, y las disputas locales entre los dirigentes de sus principales instituciones, desnudan una profunda crisis del liderazgo cruceño.

Todos contra todos, todos disputando sus pequeños intereses y nadie ocupado ni preocupado en desarrollar una mirada integral de país, capaz de mostrar un horizonte conjunto para todos los bolivianos y de seducir a los electores de toda la nación con una visión de país construida desde la región más próspera y con más futuro de Bolivia.

Santa Cruz se queda en las ligas locales de la política, lejos de cualquier aspiración de dirigir, conducir y enrumbar el país.



No hay presidente cruceño a la vista. Ni a corto ni a mediano plazo. Y los tambores de las elecciones generales de 2025 cada vez retumban más fuerte en este 2024 intenso, que se viene recargado de tantas definiciones: censo nacional, elecciones judiciales, elecciones primarias, redistribución de escaños parlamentarios, reconfiguración de circunscripciones uninominales, elección de nuevo fiscal general del Estado y más.

Se viene un tiempo político de película y en esa película los liderazgos cruceños ni por asomo van a ser protagonistas centrales: no hay actor principal cruceño para ofrecerle a esa película de poder nacional. Quizá los líderes cruceños no tengan ni siquiera un papel secundario el 2025. Sus limitaciones, su falta de formación, sus inconductas, egoísmos, incoherencias y faltas de visión del conjunto de la nación harán que los líderes cruceños sean solo extras de una película que deberían estelarizar.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

La región más próspera y pujante de Bolivia, la que produce el 70% de los alimentos que se consumen en el país, la que ha parido su ciudad más moderna y pujante, la que atrae más migración interna, la que ofrece más oportunidades para crecer, producir y comerciar, la que genera más expectativas de futuro a los bolivianos, esa es una región que solo produce muy buenos gerentes pero parece estéril para producir presidentes del país.

Esta es una realidad castrante para las nuevas generaciones de cruceños.

Eso es triste para los cruceños. Para un pueblo que trabaja, que produce, que gana en desarrollo y progreso, que siempre acude cuando se lo convoca, que siempre luce listo para luchar y movilizarse por sus convicciones, que siempre muestra el pecho y levanta la frente.

Santa Cruz y su gente, la gran Santa Cruz, le han quedado demasiado grande a sus pequeños líderes.

Es hora de repensar el liderazgo cruceño.

¿Por qué la mediocridad reina en diputados, senadores, asambleístas departamentales y concejales? ¿Por qué son tan prolíficos en traiciones y distracciones y tan estériles en propuestas, ideas y logros?

Por qué Santa Cruz tiene hoy un presidente cívico tan anodino e incapaz de definiciones claras? ¿Están cerrados los caminos a los mejores y solo llegan los recomendados, a los que se les impone hacer que nada cambie?

¿Por qué no hay presidente cruceño a la vista? ¿Por qué Santa Cruz produce tan bien y piensa tan mal? ¿Cuánto daño están haciendo las logias que premian a obedientes y no a brillantes, que promueven a ovejas y le cierran el camino a los pastores? ¿Cuánto pensamiento están produciendo las universidades?

La gran Santa Cruz es más que sus pequeños líderes. El pueblo cruceño es demasiado marco para tan poco cuadro . En el cuadro están sus dirigentes, claro está.

¿Qué tal si reflexionamos sobre esto?

(Editorial Poder y Placer)

Fuente: Pepe Pomacusi Periodista