Las palomas de la paz, en un sitio donde sobran “guerras”: la plaza Murillo. Acá se hierven todas las pasiones y todas las ambiciones. Acá muchos llegaron a servir y terminaron sirviéndose. Algo tiene este
sitio, que los que llegan por un tiempo no se quieren ir nunca. Por acá pasaron buenos y no tan buenos. Acá intentaron llegar muchos y nunca pudieron. Acá andan inundados de palomas de la paz, pero más los seducen sus “guerras” de poder.Acá fui reportero, por estos sitios caminaba con mi pequeña grabadora, mi libreta y todas mis ganas y sueños, buscando noticias y protagonistas. Y un día me fui. Porque uno siempre anda de paso y hay que dar espacio a los que llegan y buscan sus propias oportunidades. Este es un sitio especial, magnético, misterioso y adictivo. Acá siempre me da gusto volver, de paso. Por acá ha pasado la historia del país. Y sigue pasando. Que sea una historia con final feliz.
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
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