Fue educador en mi colegio, Muyurina. Después fue obispo de La Paz, primer obispo de El Al

Fue educador en mi colegio, Muyurina. Después fue obispo de La Paz, primer obispo de El Alto y arzobispo de Sucre. Ahora, a sus 81 años, ya retirado, es arzobispo emérito de Sucre. Y en Sucre nos encontramos esta mañana. Coincidimos en este bello hotel Parador Santa María, que es un sitio precioso, cargado de historia, obras de arte, ricos sabores e innumerables detalles.

Con Mons Jesús Juárez nos dimos un abrazo, como nos saludamos los salesianos (estudié seis años con salesianos) cuando nos encontramos. Después de muchos años, lo encontré con su crucifijo enorme, su vozarrón cálido de siempre, su lúcida memoria y su inagotable ganas de conversar.

Y conversamos cómo se conversa con gente que vivió mucho, aprendió mucho y enseñó mucho. Y él, español formado en Alemania y Roma, ha vivido intensamente. Y ha sido testigo y protagonista de varios momentos cruciales de la historia de Bolivia.



Ahora está disfrutando de su retiro. Y de los encantos de Sucre. Hablamos de Muyurina, por supuesto, de quienes pasamos por sus aulas. De la disciplina y las anécdotas.

Siempre soy muy orgulloso de mis maestros y formadores. Sacerdotes salesianos españoles, italianos, alemanes, japoneses y bolivianos. Ellos me enseñaron que el mundo es enorme y que hay que recorrerlo, entenderlo y vivirlo. De ellos aprendí disciplina, esfuerzo, misericordia y amor a Dios.

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Encontrarme hoy con Mons Jesús Juárez trajo a mi memoria esos hermosos e inolvidables tiempos de aprendizaje y crecimiento de Muyurina. Y me recordó que debo ser siempre agradecido con quienes fueron claves en mi formación y en mi camino.

Un agradecimiento especial a mi amigo Lucho Rodríguez, formador, propietario e incansable promotor del buen turismo y dueño del Hotel Parador Santa María, por darnos el escenario para este lindo encuentro.

Fuente: Pepe Pomacusi Periodista