Mi primera comunión.

El niño que fui sigue viviendo en mi.

“Y, por sobre sobre todas las cosas, sé ingenuo contigo mismo y no podrás ser falso con los demás, consecuencia tan lógica, como que la noche suceda al día”

Eso es lo que dice Shakespeare en Hamlet, cuando Polonio despide a su hijo Laertes y le aconseja antes de que parta a estudiar a Francia.



Le aconseja no perder su ingenuidad, que la vida no le robe el alma de niño y que no se convierta en alguien falso con los demás.

Un consejo que vale la pena procurar seguir siempre.

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Y que puede contribuir a hacer entre todos un mundo mejor.

¡Conserva tu alma de niño!

Fuente: Pepe Pomacusi Periodista