Mauricio Soria lanzó una intriga: una acusación sin nombre. Para dale sin asumir responsabilidades.
Pablo Fernández se emocionó anunciando que lo que dijo Soria iba a ser polémico. Pero no completó sus preguntas para que la intriga se convierta en acusación seria.
Ahora ninguno de los dos acaba la tarea: pasar de la intriga a nombres concretos.
Lo de Soria fue con mala leche. Y esa mala leche quedó tirada sobre la mesa. Y lo de Pablo fue tarea inconclusa, no acabó de preguntar. Esto muere en intriga nomás. Pudieron haber completado lo que empezaron.
Analizaremos este tema de envidias y enfrentamientos en el fútbol. De gente ya grande.
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Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
