Llorar, llorar, llorar. Solo le queda llorar. Después de reírse de Trinidad y su gente. Le llegó la hora de llorar.
Y es llanto sin vuelta. Christian Cámara inhabilitado. Fuera de la papeleta. Fuera del afecto trinitario. Lejos del cariño de la gente.
Cerca de Los Bybys. Y de su famoso estribillo “llorar, llorar, llorar”.
Cerca de su pequeño imperio. Lejos del recuerdo de la motito en la que andaba cuando recién llegó a Trinidad.
Cerca de los procesos que fiscalización que se vienen. Lejos del cariño del pueblo que un día lo cobijó.
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No hay mal que dure 100 años ni pueblo que resista.
¡Menos si ese pueblo se llama Trinidad!
Vamos Trini, se vienen tiempos mejores. Tiempos de progreso. De respeto. Y de abrazo.
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
