Evo, “en un lugarcito seguro”. Lo hicieron huir los sobrevuelos de la DEA en el trópico cocalero.
El hombre tiene miedo. Y no le sobra valor. Prefiere huir. Lo vuelve a hacer.
¿Convertido en un enuit? Elegir el frío ruso, siempre un riesgo.
Pregúntenle a Napoleón.
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Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
