Claure ya no tiene excusas pero igual no viene a Bolivia. Bolivia es la asignatura más difícil de su vida. Le sobran millones pero no logra conectar con Bolivia, su país. La gente lo cuestiona. Lo ponen bajo sospecha.
Claure manejar la política y el poder en Bolivia. Se ofreció para hacer las primarias opositoras. Hizo encuestas de intención de voto, publicaba datos eligiendo qué mostrar y que no. Ofreció un plan de gobierno. Se ofreció como asesor del presidente que saliera elegido el 2025. Nadie le aceptó el plan ni la asesoría.
Quedó afuera de todo juego político. Apoyó a Samuel y quedó distanciado de Samuel por no querer poner 200 mil dólares (que había ofrecido y prometido) para hacer el control electoral que evitara el fraude. Su apoyo a Samuel terminó restando y no sumando. Se lo vio más interesado en negocios que en la patria, la gente dijo no creer en sus palabras. Le fue mal.
Durante el proceso electoral se ofreció como estrella y elegía quién lo iba a entrevistar. No vino a ninguna entrevista a Bolivia. Hizo viajar a los periodistas a diferentes países a entrevistarlo. Decía que no venía porque el gobierno de Arce podía hacerlo detener.
Rodrigo Paz ya lleva 101 días en el poder y Claure sigue sin venir a Bolivia. El país al que dice amar no parece ser la tierra, los olores ni los sabores que extraña. Tampoco habla de invertir en Bolivia.
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Bolivia le duele y le cuesta a Claure.
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
