Por: Iván Canelas Alurralde/
En los últimos días circularon una serie de versiones periodísticas, como siempre en los medios de comunicación privados y tradicionales, sobre una supuesta división en el Movimiento Al Socialismo (MAS).
La tendencia de estos medios y sus opinadores, principalmente externos, está enfocada a generar una fantasiosa división al interior del MAS, a intentar influir en la opinión pública de que el que gobierna, por atrás, es Evo y no el presidente Lucho Arce.
Es más, ponen en entredicho el liderazgo de Evo y su presencia no sólo como presidente del MAS, sino al interior de los movimientos sociales, especialmente en representación de los productores de coca del Chapare, la vanguardia de las luchas políticas en los últimos años, sobre todo durante el golpe de Estado de noviembre de 2019.
Hay una intención en mostrar, a través de opiniones y publicaciones, una rivalidad entre Evo y David, a cuatro años de las próximas elecciones nacionales. ¿A quien se le ocurre motivar discrepancias cuando falta tanto tiempo para los próximos comicios?
Se pretende influir en la opinión pública sobre la existencia de una separación política y la falta de liderazgo en el MAS, con el único afán de generar un daño directo a la gestión del presidente Luis Arce.
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El objetivo está claro, la oposición política busca fragmentar el movimiento político mayoritario, sin tomar en cuenta que en cualquier partido político los cambios de liderazgo se generan de manera automática, con el reconocimiento al trabajo, sacrificio y honestidad de sus militantes.
No podemos obviar la participación de algunos masistas renegados, que se suman al discurso de la oposición en sentido de desconocer el mandato del presidente Lucho, argumentando que quien gobierna es Evo. Esto no sólo es una actitud mezquina, sino que deslegitimiza todo el esfuerzo del primer mandatario en materia sobre todo de salud y economía, más aún después del descalabro que dejaron los golpistas.
Los avances son importantes, principalmente en la generación de empleo, la disminución de la pobreza y la industrialización. Y lo que es más importante, en esta época de pandemia, el cuidado de la salud de los ciudadanos, empezando con la llegada de vacunas e insumos, la vacunación de personas, no sólo adultos, sino adolescentes, jóvenes y niños.
El MAS es el movimiento político más grande, el más importante del país. Al ser de estructura orgánica puede sugerir no sólo la posibilidad de cambio de ministros, sino la aplicación de políticas destinadas a mejorar la situación social, económica y política.
Eso no quiere decir que el presidente Lucho no esté gobernando y que se sienta influido o presionado. Como presidente, él sabe, porque es su decisión, si es conveniente o no aceptar las sugerencias. No se trata de obedecer, si no lo hace nadie se va a resentir, todo seguirá igual.
Él seguirá gobernando para todos los bolivianos, incluyendo a aquellos opositores y sus opinadores que todos los días le ponen piedras en el camino. La consigna siempre será gobernar escuchando al pueblo. (Iván Canelas Alurralde es periodista)
Fuente: Kawsachun Coca
