Opinión 🛑 Son tantas y enormes las responsabilidades de este señor o señora, que, a estas alturas, el país está atento a su elección
ABUELO, ¿EL DEFENSOR DEL PUEBLO ES UN SUPERHÉROE?
☝️ Ariadne, esa persona que tiene un bonito título en cuanto a su cargo, no es un Supermán, que tenga todos los poderes para acabar con los males y los maleantes. No es el niño mago Harry Potter, para que con su varita mágica haga desaparecer de un toque todos los problemas de Bolivia. No es Hulk para que de un puñetazo acabe con los violentos y feminicidas. No es un extraterrestre que llega superdotado de los poderes de la fuerza, la visión, la velocidad, la energía, la invisibilidad. No es un ángel para que reparta sonrisas y bondad para hacer cambiar a las personas. No es un profeta que irá a predecir el fin de todo aquello que denigra al ser humano.
O sea, que no es un superhéroe, ni el Mesías, ni tiene todos los superpoderes para destruir a la maldad, al odio, a la violencia, a la muerte, a la intolerancia.
Es alguien como vos, yo y como cualquier otra persona que vive nuestro país, solo que tiene algunas responsabilidades importantes. Además, debe reunir ciertos requisitos de ser un buen ciudadano, tener una alta dosis de honestidad, capacidad, autoridad moral y ética para convertirse en el Defensor del Pueblo. Ese pueblo que lo conformamos ambos y más de 10 millones de habitantes de nuestro país.
No creas Ariadne que cuando se elija, se posesione y se ponga a trabajar esta persona, los problemas y vulneración de los derechos humanos se acabarán en el país y que todos los violadores, feminicidas, maltratadores, corruptos, asesinos, explotadores, golpeadores se esconderán o se escaparán, como temiendo que les alcance el poder del Defensor del Pueblo.
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No será así mi niña. Pero en la medida en que esta autoridad cumpla con su importante labor, que fundamentalmente, esté al lado de cada uno de los habitantes de este hermoso país, dialogando, empoderándolo de sus derechos, haciendo gestión, podrá aportar con su granito de arena a disminuir los vergonzosos índices de violaciones a los derechos humanos, que se traducen en los altos registros de feminicidios o asesinatos de mujeres; violaciones a niñas y adolescentes; desapariciones y trata y tráfico de personas; despidos laborales; acoso sexual y político; maltratos a niños y niñas en las escuelas y en las familias; destrucción de los recursos naturales y seres vivos de la Madre Tierra; robo de dinero de las alcancías de los municipios, gobernaciones y de los ministerios del Estado Plurinacional; manipulación y uso de las organizaciones indígenas para fines políticos; falta de atención en los centros hospitalarios, y tantos otros problemas sociales que nos aquejan y que al parecer van en aumento; agresiones a los trabajadores de la prensa.
Pero, mi amor, entre esos temas que son una afrenta a la dignidad del ser humano, es el que viene propiciando el sistema judicial, el cual ha pervertido y corrompido el derecho a la justicia que tenemos todos y lo convirtió en un recurso inhumano e instrumento de poder político. La gente tiembla cuando escucha la palabra justicia.
Como puedes apreciar, Ariadne, son tantas y enormes las responsabilidades de este señor o señora, que, a estas alturas, el país está atento a su elección, aguardando que esta autoridad sea parte del caminar diario de los trabajadores, campesinos, indígenas, profesionales, amas de casa, jubilados, mujeres, jóvenes. Al parecer existe una sobreexpectativa de lo que podría hacer el Defensor del Pueblo, pero te repito no es un superhéroe, ni un mártir, ni un mesías, ni un salvador, ni un poderoso.
Abu, ¿entonces qué poderes tiene el Defensor?
Así como decían los ratoncitos Pinky y Cerebro que querían ir a conquistar el mundo; así el Defensor del Pueblo debe llegar para cubrirnos de derechos humanos a todos y todas. Pero es un simple mortal, que, entre otras exigencias de los ciudadanos, es que sea valiente para que no esté de rodillas ante los dictados de los gobernantes. Este Defensor debe estar al lado y acompañando a los gobernados, ser parte de sus preocupaciones, sueños, logros y denuncias. El único poder que tiene el Defensor es la magistratura de la persuasión y la cátedra de la exhortación y la convicción del diálogo.
Abu, ¿vos podés ser Defensor del Pueblo?
Mi amor, todos somos defensores, porque somos ciudadanos de la democracia, seres sociales, seres de comunicación y estamos convocados, así como dice el poeta inglés John Donne a ser protagonistas: “Ningún hombre es una isla entera por sí mismo/Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo”.
En este país cabemos todos, todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, todos nos merecemos respeto e igualdad de condiciones y eso lo debe saber la máxima autoridad defensorial.
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Fuente: Ayyy Don Este
