La fuga increíble

No vamos a referirnos a la célebre fuga de Frank Morris y otros dos presos que pudieron salir de la famosa cárcel de Alcatraz, que ha sido llevada al cine en varias ocasiones e inmortalizada en numerosos libros. Hablamos de un escape mucho más novelesco, el del brasileño Felipe Edvaldo Menezez Iglesias, que pinta de cuerpo entero el cuadro de terror que está viviendo el estado boliviano en manos del “proceso de cambio”, que nos está llevando a la putrefacción de la república.

A Menezez Iglesias no le hizo falta tanto tiempo de preparación y mucho menos inteligencia para salir de Chonchocoro hace unos días. Su gran ventaja es que pertenece al Primer Comando Capital, un cártel de las drogas que goza de gran peso en el estado plurinacional, cuyo gobierno brinda enormes facilidades a sus miembros.

La prueba es que este peligroso delincuente, que ya se había escapado de Palmasola en junio del año pasado (siete meses atrás) fingió que estaba enfermo y que necesitaba un tratamiento en una clínica que él mismo eligió. Un médico le dio el certificado, otra “doctorita” le otorgó el permiso para salir y un par de policías se ofrecieron a llevarlo durante más de una hora de viaje, en un auto particular, que además era conducido por uno de los custodios.



“Pan comido habrá dicho” el sicario, que seguramente nunca imaginó tanta benevolencia ya que se había tomado el trabajo de organizar algunos detalles durante algo menos de un mes. Las explicaciones del gobierno sobre esta fuga increíble, prometen ser aún más inauditas. Eduardo Bowles

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Fuente: Eduardo Bowles