Se les cayó el barniz. Es el fin de las buenas formas y el decoro. En la gobernación cruceña empezaron a darse con todo. Aparecieron las ironías, las alusiones personales y los desafíos:
• Si quiere, que me busque y hablamos
• Le recuerdo que es un empleado público y que me debe respeto
• Que vaya y pruebe suerte en Chonchocoro
• El gobernador no confía en él
– Camacho es mi amigo
– Dejémonos de chismecitos y pongámonos a trabajar
– Yo no soy dueño de la cárcel y no defino las visitas
¿Quién sale ganando con este espectáculo de frases y expresiones gestuales?
Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
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