La Ley y el Orden…

LA
LEY
Y EL ORDEN…

Anoche, mi asiática me dijo tajante:
– «Sí las cosas siguen como van, tendremos que pensar seriamente en irnos a vivir a otro país».
-dijo muy seria.

Yo pensé que se refería a los equipos cruceños, comparsas que ya no le ganan a nadie.
Pero no.
Ella se refería al país.



– ¿Cómo es posible que un hombre que viene desde Chile, solamente a buscar su camión robado, termine con un balazo en la columna?
-dijo ella consternada.
– ¿Cómo es posible que gremialistas y transportistas, gente que según ellos «viven del día a día» se opongan a la investigación de fortunas?
– ¿Tienen fortunas que esconden, plata que no declaran para no tener que pagar impuestos y así seguir aparentando qué «son pobres»?
-insistía mi amarilla, antes de meternos al sobre.

Entonces…
Mientras ella se ponía mil menjunjes de cremas y se peinaba, empezó el programa «La ley y el orden».
Entonces entendí…

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Ley y Orden.

Lo vi más claringo que el zingani.
Vivimos en un país, donde la ley se la pasan por donde el sol no llega.
Vivimos en un país, donde el orden se ausentó hace mucho.
Todo mundo hace lo que le da la gana, rompe el orden e incumple la ley, pero todo lo arregla con plata.
El orden ausente, marchas y bloqueos por todo y por nada.
El orden ausente, en declaraciones que instan al caos; palabras venidas de autoridades qué siembran odio racial, enfrentando regiones…
Y ahí estamos…

Con la Ley y el Orden ausente.
Un país donde los transportistas bloquean exigiendo la liberación de sus colegas: Personas sorprendidas con sesenta y tres kilos de marihuana.
Defendiendo lo indefendible.

Un país donde un hombre «se suicida», pero antes se saca un huevo, un ojo y luego salta desde el piso quince.
Pero no hay cámaras que lo registren.
La ley y el Orden ausentes.
Mientras tanto…

En Otuquis arden más cuatro mil hectáreas, iniciando la época de incendios anuales y mientras eso sucede, dos presidentes corruptos se acusan de todo cada día.
Denuncias, ataques mutuos.
¿Y la fiscalía?

Chitón ante el poder.
¿Investigar de oficio las denuncias?
No, claro que no, cuando del gobierno o sus militantes se trata.
Pero implacable, cuando a la oposición se refiere.
La ley y el Orden ausentes.
Un avión repleto de cocaina despega y «nadie lo nota», pero detienen, procesan y meten preso a un muchacho, un chico que llevaba una mochila con cohetes.

La ley y el Orden ausentes.
– ¿… Y si nos vamos a vivir a una de las casas de mis padres, en Hong Kong?
-dijo mi asiática, mientras me plantaba un beso al coto, al momento de acostarse a mi lado…
Me hice el dormido…
Para no tener que decirle que con comunistas no voy ni a misa, peor salir de una dictadura criolla y pasajera, para ir a meterme a una realmente tenebrosa…

El ESCRIBIDOR.

Fuente: Párraga Jose – El ESCRIBIDOR