(Indiferencia)

Los griegos clásicos estuvieron cerca. Llegaron al penúltimo andén. Sin embargo, “el conocimiento de sí mismo”, no salva al hombre del colapso moral– inclusive, en casos de excesiva lucidez, puede precipitarlo…

Hay que alcanzar la indiferencia, que, en última instancia, es vencimiento del ego, “derrota del yo” – vencido el ego, derrotado el yo, conquistada la indiferencia… ¿quién puede colapsar, si no queda “nada”?



Fuente: Roberto Barbery Anaya.