El capitán y el carnicero

El
CAPITÁN
Y EL
CARNICERO…

Con el auspicio de:
#wjconsorciojuridico #widenjamesrivero

El carnicero miró al soldado qué tenía delante y escupió con asco.
No podía creerlo.
Horas antes, había sido herido en la pierna por un sargento desconocido e insignificante para él.
Ese sargento lo había tomado cautivo.
¿Cómo era posible?
Y ahora estaba frente al joven Capitán.
El Carnicero de la Cabaña no podía digerir, no aceptaba que el atlético hombre que tenia al frente lo había capturado.
Era mil novecientos sesenta y siete…
El mundo cambiaba, y el recuerdo del cincuenta y nueve en Cuba parecía ya muy lejano.
¿Cómo pudo equivocarse?
El Carnicero de la Cabaña pensó que sería fácil.
Y ahí estaban las consecuencias.
Con la barba crecida, el cabello largo, sucio, y con la asombrada mirada de quien se sabe vencido y no lo acepta.
¿Cómo era posible?
-pensó el Carnicero, observando las armas que le apuntaban.
Y entonces sucedió…
El Carnicero asesino de la Cabaña, recordó todas las ejecuciones que de manera personal él había realizado.
Fue entonces que supo con claridad meridiana, entendió que él también sería ejecutado.
Y entonces las vio…
Como en una película, evocó las miradas tristes y resignadas de sus cientos de víctimas.
El método era escalofriante en su simpleza:
Un último deseo que jamás se les cumplía y un tiro en la nuca.
Rápido y efectivo.
Listo.
Un enemigo de la revolución menos.
Y claro…
El Carnicero no podía ocultar, le costaba disimular el enorme placer qué eso le causaba.
Pero ahora estaba en Bolivia frente al joven Capitán.
Molesto.
Con un odio insano en contra de sus supuestos aliados.
Claro, odiador como todo zurdo.
Él ya sabía.
El Carnicero de la Cabaña ya sabía que los comunistas bolivianos eran unos inútiles, unos simples guerrilleros de escritorio.
Si hubiera podido…
Él mismo los hubiera fusilado a todos.
Pero ya era tarde.
El joven militar qué tenía enfrente lo observaba con las manos en la cintura.
El joven militar tenía apenas veintiocho años y desde los quince hacía vida militar, pero eso era algo que el Carnicero no sabía.
Y así fue…
El Carnicero de la Cabaña lo observó todo.
No podía creer que había sido derrotado por soldados con poca instrucción y armamentos usados treinta y cinco años antes, en la llamada Guerra del Chaco.
¡El carnicero y su gente usaban armas automáticas, modernas para esa época; estaban entrenados en guerrillas!
Y habían sido derrotados.
El Capitán miro la pierna sangrante del Carnicero, el mismo a quien su camarada, el sargento Bernardino Huanca había atrapado en la Quebrada del Yuro.
Listo.
Eso era todo.
El Carnicero de la Cabaña fue ejecutado luego, en octubre del sesenta y siete del siglo pasado.
Con los años…
Los zurdos convirtieron en heroe al Carnicero. Los de la COB colocaron su imagen en sus trapos rojos, y hasta una avenida del Plan lleva su nombre ahora.
Y claro…
El joven Capitán se convirtió en el General Gary Prado Salmón, el hombre que no hace mucho emprendió el viaje sin retorno.
En fin.
¡Misión cumplida, General!
La historia le dará el honor que le corresponde, cuando estos zurdos asesinos también se vayan.



El ESCRIBIDOR.
Pd/
El Carnicero de la Cabaña, es también conocido por su nombre: Ernesto Guevara, alias el Che.

Fuente: Párraga Jose – El ESCRIBIDOR