Por: Óscar Guillermo Yanne Banegas
En el torbellino de la detención de Luis Arce ayer, 10 de diciembre de 2025, por el escándalo del Fondo Indígena —un desfalco de US$ 71 millones que deja a las comunidades indígenas con las manos vacías—, una simple gorra con el logo de Beneficiadora San Agustín SRL se convirtió en el detalle que nadie esperaba. No fue moda ni casualidad: fue un recordatorio brutal de cómo, en el Beni, el «oro verde» de la castaña genera millones para elites mientras recolectores indígenas y trabajadores pagan con sudor y derechos pisoteados. Como riberalteño de cuna, opino con pragmatismo taxativo: esta empresa es un pilar económico que Bolivia necesita, pero sus dueños, los Vargas-Somoni, encarnan el oportunismo político que corrompe todo.
Denuncio la explotación laboral y las alianzas promiscuas; alabo el empleo que crea y el liderazgo exportador. Es hora de equilibrar la balanza: riqueza para todos, no solo para camaleones políticos.
El Contexto: Una Detención que Destapa Nexos Ocultos
Arce, exministro de Economía del MAS y artífice del boom castañero bajo Evo Morales, fue capturado en su casa de La Paz y lucía esa gorra en las fotos de la FELCC. Visitó Riberalta docenas de veces entre 2018 y 2020, inaugurando plantas y repartiendo subsidios que inflaron el sector. Datos crudos lo confirman: Bolivia exportó castaña por US$ 1.695 millones entre 2014 y 2023, con 246.000 toneladas vendidas, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) basado en datos del INE. Solo en enero-noviembre de 2024, las ventas alcanzaron US$ 176 millones, un crecimiento del 69% que nos posiciona como líderes mundiales. De 2020 a 2024, sumamos 128.105 toneladas por unos US$ 773 millones estimados. Esto es lo bueno: la castaña dinamiza el PIB beniano, genera divisas y sostiene a miles de familias amazónicas.
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Pero taxativamente, esa gorra grita favores no auditados. ¿Por qué Arce la usó en su caída? ¿Regalo de los Vargas-Simoni por créditos MAS de US$ 5 millones entre 2016 y 2020? El post viral de Pepe Pomacusi, con más de 50.000 interacciones en 24 horas, lo amplificó: no es paranoia, es un mensaje claro de que política y negocio en Bolivia son inseparables, y siempre al servicio de los poderosos.
Beneficiadora San Agustín SRL: Motor Económico con Sombras Laborales
Pondero sin reservas el rol de esta SRL en Riberalta: procesa y exporta almendras a EE.UU., Europa y Asia, inyectando vitalidad a la Amazonía. Datos verificados de Panjiva muestran 409 envíos a EE.UU. desde 2007, con 364 manifiestos aduaneros entre 2013 y noviembre de 2025, confirmando volúmenes anuales de miles de toneladas. En 2024, generó ingresos estimados en US$ 20-30 millones (basado en 1.150 toneladas a US$ 1.500/tonelada, IBCE), representando el 1.56% del mercado nacional de US$ 120-176 millones. Emplea directamente a más de 1.000 personas (recolectores y procesadores) y genera 5.000 puestos indirectos en la cadena. Su Premio al Mérito Exportador en la ENEX 2025, el 9 de diciembre —un día antes de la detención de Arce—, la destaca como «sostenible» por CADEX. Esto es encomiable: en una Riberalta olvidada, San Agustín es un faro de desarrollo, contribuyendo al 6-8% de las beneficiadoras clave nacionales, según el Ministerio de Desarrollo Productivo.
Sin embargo, denuncio con crudeza el lado oscuro: millones que no gotean a la base. Precios de caja subieron 20% en 2023 para «aumentar ingresos campesinos», pero recolectores reciben menos de US$ 2 por kg, por debajo del mínimo viable de US$ 3 (IBIF). El sector acumula 150+ demandas anuales por precariedad (Ministerio de Trabajo, 2023), y San Agustín no es excepción: al menos 5 litigios en Beni entre 2020 y 2024 por no pago de aguinaldos y vacaciones, según registros judiciales. La Sentencia Constitucional Plurinacional 1122/2019-S2 es demoledora: condenó a la empresa por despido injustificado de Claudia Alejandra Canamari Ordoñez, ordenando su reincorporación inmediata por violar el art. 232 del CPE. El patrón es claro: 70% de recolectores sin contrato fijo, expuestos a toxinas e insalubridad, con salarios de Bs 1.500/mes (US$ 215) frente a un costo de vida de Bs 3.000 (CLACSO, 2022). Despidos en temporada baja ignoran maternidad y sindicalización. Taxativo: genera empleo, sí, pero a costa de explotación. Si exportan tanto, ¿por qué no pagan justo? Es «desarrollo sostenible» de postal, no de realidad.
Los Dueños: Vargas-Simoni, Camaleones que Venden Lealtad por Millones
Aquí denuncio sin filtros: Argene Simoni Cuéllar y Agustín Vargas Ribera son el epítome del oportunismo riberalteño y beniano, saltando ideales por intereses personales. Ella, senadora del MAS por Beni (2015-2019) y Tercera Secretaria del Senado, defendió a Evo en debates sobre narcotráfico amazónico (avionetas en Beni, 2018). Pero renunció irrevocable el 10 de noviembre de 2019, en el pico de la crisis post-electoral —cuando el MAS implosionaba por fraude alegado—, junto a seis senadores más, citando «pacificación y democracia» para evitar «derramamiento de sangre». Taxativo: no fue convicción; fue deserción cobarde para salvar su red y escaño ante la caída de Evo, como reportan Radio San Miguel y EJU.TV. Su historial de demandas a periodistas por «acoso político» en 2019 grita intimidación, eco en la amenaza de su hija Ámbar (28 años, exreina del Carnaval de Riberalta 2022) a Pomacusi por un post inocuo.
Él, exsubgobernador de Vaca Díez por Demócratas (2010-2015) —oposición dura al MAS, aliado de Rubén Costas y Ernesto Suárez—, se enfocó en «desarrollo local» clientelar, sin logros tangibles más allá de favores. Juntos, un dúo ambiguo y promiscuo: ella bailando con Morales, él conspirando con la derecha, pero pivotando al nuevo gobierno de Rodrigo Paz (PDC, electo con 54.96% en octubre de 2025). Reunión el 25 de noviembre con Paz, Edman Lara, José Luis Lupo y Andrea Barrientos: posando como «aliados productivos» para blindar exportaciones ante sequías y competencia peruana. No ideales: puro cálculo para evadir regulaciones post-MAS, como impuestos ecológicos. Denuncio: son elites depredadoras que venden lealtad al mejor postor, sacrificando principios por millones de castaña. En un Beni post-20 años del MAS, son camaleones que siempre ganan, mientras el pueblo pierde.
Conclusión: Hora de Reforma, No de Gorras
Pragmáticamente, la gorra de Arce destapa una red local de impunidad: subsidios del MAS no auditados, litigios laborales silenciados, política alquilada. Pero pondero el potencial: con fiscalización real —por FELCC, OEA o ANP, que denuncia 20+ amenazas a periodistas en Beni 2025—, San Agustín podría ser modelo de equidad, distribuyendo sus US$ 20-30 millones en salarios dignos y contratos fijos. Urge acción: auditorías a exportadoras, protección laboral y fin al oportunismo. Bolivia exporta riqueza; no sigamos importando desigualdad. Como riberalteño, exijo: basta de camaleones; que la castaña nutra a todos, no solo a los Vargas-Somoni. La verdad no espera gorras: exige coraje.
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Fuente: Pepe Pomacusi Periodista
